Recuerdo una única vez en que estuve a punto de pararme e irme (...) pero lo reflexioné y decidí quedarme. Y quiero decir quedarme, al punto que le he aguantado que me pida clases extras el mismo día o que me haga dictarle fórmulas por teléfono mientras voy en una micro rodeada de desconocidos.
En el fondo ella me aguanta mucho más.
Me aguanta que llegue tarde, que a veces le diga que en realidad no tengo idea y que no le dé los mejores consejos.
Voy a su casa (o ella a la mia) desde el año pasado y, aunque no entienda muy bien cómo, nos llevamos bien.
Le he tomado cariño y creo que nunca se lo he dicho por iniciativa propia, sino que solo cuando me lo pregunta, medio en broma, medio en serio.
Pasa que tengo tan metido en la cabeza que soy una evidencia con patas, que no sé.
Como que siempre he admirado a la gente que oculta sus sentimientos... y la verdad es que también me he alterado al escuchar personas que dicen lo que sienten sin tener en cuenta que a veces lo único que se gana es una sensación pasajera de desahogo y que las consecuencias en el otro pueden ser peores. "Me hiciste daño", "he llorado todo el día por tí"... y aunque fuera cierto, ¿será necesario? Claramente se puede argumentar que sí... pero siento que inevitablemente cae en una victoria vacía. El otro se siente "mal", tú te sientes "libre" y la consecuencia más audible es la formación de una barrera enorme entre las personas, construida a base de resentimiento v/s culpabilidad.
Me dio la weá y me empecé a esforzar para no expresar más de lo que a mi juicio era necesario... pero creo que igual se me pasa la mano. Digamos que mi esfuerzo se enfocaba en no expresar de forma explícita, porque no se por qué las lágrimas no las puedo evitar... y no son explícitas, porque como he tenido que aclarar más de una vez, no sólo lloro de tristeza.
Creo que la situación se vuelve compleja cuando no se es capaz de distinguir qué es realmente necesario y qué cosa no.
Un "te quiero" generalmente no está de más, pero algo me hace pensar que también requiere de un contexto para no tornarse una de esas palabras innecesarias pero ciertas.
No me cuesta decirle a la gente que la quiero, y tampoco empecé a frenarme demasiado en eso.
El problema empezó cuando realmente quería expresar algo, y una duda estúpida me dejaba con la palabra en la boca o con cara de "¿cómo se escribe?" frente al computador. Me perdía en mis pensamientos con mis dos únicos argumentos que más que argumentos, son simples posibilidades: Quizás ya es sabido. Quizás no es necesario.
Continuamente pienso las cosas pero no las digo. Muy a menudo escribo cosas, pero no las envío.
A veces me arrepiento, pero la mayoría del tiempo, no soy capaz de asimilar qué es lo que pierdo o lo que puede que alguien más pierda por haberme guardado las cosas.
Siempre pienso que estoy al descubierto y que ningún esfuerzo para protegerme es suficiente.
La mayoría del tiempo pienso que estoy al descubierto, y que ningún esfuerzo para proteger a los demás de las palabras innecesarias es suficiente.
Lo peor es que hay veces en que digo algo a regañadientes por su supuesta "obviedad", y la gente me mira con cara de sorpresa.
-¿Qué?¿Que no se notaba?
Entonces me doy cuenta que puede que no sea tan evidente como creía y que quizás debería decidir que si son válidas las "excepciones" aunque no tenga la más mínima idea de cuando aplicarlas.
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[ Porlamierda! No pueeeeedo!]
